Bandera

 

La Bandera de Torrijos

La bandera de Torrijos

Compuesta de un rectángulo dividido por la mitad en bajo, por un filete blanco en dos campos triangulares, el superior, verde olivo, y el inferior, junto al mástil, rojo carmesí, llevando en el centro la parte más representativa del escudo, que desde tiempo inmemorial, es el emblema de nuestra villa, concretamente una torre de su color mazonada y terrasada de sinople y acompañada de un olivo de sinople a cada lado.

Autores: D. Julio Longobardo Carrillo, D. Adolfo Delgado Agudo, D. José Luis Almoguera Cabrera, D. Javier Buitrago Maselli, D. Justiniano de la Peña  Carbonero y D. Fernando Alcántara García, miembros de la Asociación de amigos de la Colegiata de Torrijos.
Aprobado en Pleno, por unanimidad, el diseño de la bandera de Torrijos el día 14 de enero de 2002.


Interpretación y Fundamentación Histórica

En la elaboración del diseño de la bandera municipal de Torrijos, los autores (1) han querido recoger en ella la simbología más representativa de su historia y de la tradicional laboriosidad que, desde hace siglos, ha caracterizado a sus moradores.

De esta forma con el verde oliváceo del campo triangular superior se hace mención al cultivo del olivo que aparece, junto con la vid, como predominante en la zona desde los primeros tiempos de la conquista castellana, por el año 1085 (2).

Como consecuencia de ello proliferaron, hasta tiempos recientes, los molinos de aceite, que dejaron su impronta en el nombre de algunas calles: Calle de los Molinos, plaza del mismo nombre, Cerro Mazacotero. También la fabricación de jabón, a partir de la aceituna está, asimismo, presente en nuestro callejero: Calle de las Jabonerías. Todo ello aludiendo no sólo al cultivo del olivo sino a la producción y comercialización de productos derivados de su fruto.

Incluso, esta planta llegó a conferir a la villa el nombre de Torrijos de los Olivares y a uno de sus parajes, el término de Valdeolí.

El escudo municipal de Torrijos, uno de los más antiguos de la provincia, aparece ya constatado en 1698 en la fuente del Caño Viejo, contiene dos olivos en una de sus caras y en la otra una torre con los escudetes de los Cárdenas Y Enríquez, señores de la villa desde 1482.

Estas armas, en las que destaca el sinople como color fundamental, han sido tradicionalmente consideradas como las del ayuntamiento torrijeño. En 1957, al construirse el actual edificio consistorial de la Plaza de España, se plasmaron en su fachada.

Se ha optado por el blanco para el filete que divide la bandera en dos campos para simbolizar el carácter nobiliario de la villa desde finales del siglo XV. Como ya hemos apuntado, en 1482, D. Gutierre de Cárdenas compra Torrijos (3), junto con Alcabón, al cabildo de la catedral de Toledo que lo había recibido como donación testamentaria de Alfonso VIII de Castilla en 1204 (4).

El señor de Maqueda hará de Torrijos la capital del ducado del mismo nombre, así como la residencia oficial de los titulares de dicha casa nobiliaria.

También el blanco recoge el color plata del fondo del escudo municipal ya mencionado.

Con el rojo carmesí el gules del escudo de Castilla, del campo inferior queremos hacer alusión a la pertenencia de nuestra villa a esta corona desde que Alfonso VI la conquistó a los musulmanes a finales del siglo XI. Tratamos de resaltar el carácter residencial real que tuvo Torrijos en varias ocasiones durante la Edad Media. Efectivamente tres monarcas de este reino- Pedro I, Juan I y Juan II- nos honraron, viviendo en esta villa castellana, varias ocasiones, como relatan las Crónicas de los reyes de Castilla y atestiguan documentos que se emitieron desde ella.

Dichas crónicas nos cuentan como, en 1353, llegó a Torrijos don Pedro I y se aposentó allí con doña Maria de Padilla hasta su partida hacia Valladolid para casarse con doña Blanca de Borbón. La infanta Beatriz, primera hija del rey, fue bautizada en esta población (5). En 1355 nos visita de nuevo para, desde aquí ir a la ciudad de Toledo, la cual habían tomado sus hermanastros Enrique (futuro Enrique II) y Fadrique.

Asimismo, Juan I residió en Torrijos en 1383 y 1384. Allí se enteró de la muerte de su suegro Fernando I de Portugal y decidió ir a ese país a tomar posesión de él. Durante la primera mitad de 1384, establece en esta población toledana el Consejo de Castilla, formado por don Pedro Tenorio, arzobispo de Toledo, el marqués de Villena y don Pedro Gonzáles de Mendoza. También la Real Chancillería estará en Torrijos durante este periodo (6).

La necesidad de dinero para su campaña en el reino vecino hace que el monarca empeñe la jurisdicción civil y criminal de Torrijos, que hasta ese momento había permanecido bajo el poder real, al arzobispado de Toledo por 300 florines de oro del cuño de Aragón.

Por último, otro rey castellano, Juan II, se aposentará en este lugar, dándole la categoría de villa.

Corría el año de 1441 y el monarca, apoyado en esa época por su valido don Álvaro de Luna, estaba en lucha con el infante de Navarra, don enrique, y los infantes de Aragón que habían encontrado en Toledo. Su reinado era un continuo enfrentamiento entre facciones nobiliarias.

Torrijos será su lugar de refugio al no poder entrar en la ciudad del Tajo, y, desde aquí, escribirá cartas al navarro pidiéndole que dejara libres a los mensajeros que le había enviado. Sin embargo, en ellas se deja traslucir con tristeza la falta de poder que el rey tenía sobre sus súbditos.

Como vemos, nuestra historia será para estos reyes de Castilla el lugar tranquilo donde residir y desde donde intentar controlar la inexpugnable Toledo que, si bien era ciudad del rey, en muchas ocasiones les impedían el acceso dentro de sus murallas.

Por último, con el blanco y el rojo carmesí también queremos reflejar los colores de la bandera de la Comunidad de Castilla-La Mancha, descritos en el artículo 5.1 del Estatuto de Autonomía de esta región, a la que Torrijos pertenece.